Hoy han vuelto las imágenes de ayer, y vuelven sólo porque por fin lo hemos olvidado.
Quiero redescubrir lo que en algún momento llegué a aborrecer por algún motivo que ahora no recuerdo, porque estoy seguro de que no lo aborrecí por capricho.
Quizás esta vez sí que lo descubra de verdad, en las carnes del Quijote.
Pasa que cuando el genio de la lámpara me ofreció deseos del catálogo no estaba siendo arbitrario. Esto sólo lo pude entender dos años después.
(y quizá me equivoque también, pues las señales son confusas y la certeza peca de zalamera, pero eh! qué golosa es la idea y su descripción! y las imágenes, qué bonitas)
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