Os prometo que me ha inspirado el olor de un jamón mal cocido. Quizá de un gorrino mal escogido. No estoy a favor de este tipo de expresión, al menos decorada,
pero puede ser útil (en forma de hostia):
Tus pestañas, entre el humo de tu aliento cafeinómano, me avisaron
de la maldad de tus ojos pero, tus labios, prominentemente repulsivos,
produjeron con un fuerte hedor las más sucias y miserables palabras. La pena se
descubrió ante la importancia que le diste a lo que escondías bajo tu pecho.
Más abajo, un agujero tan grande y vacío como un barbecho.
Tus oscuros ojos me distrajeron de las estrías de tus pechos y de
la celulitis en tus gajos, mas estos desperfectos no estuvieron a la altura de
la profanación de tus pensamientos. Entonces comprendí esa correspondencia, la
cual la mayoría de las veces era alterada por tu sobrealimentado cerebro. Nunca
entendí cómo podías retener líquidos, pues los perdías continuamente. Corrosivo
el maltrato a tu oscura selva que, rebosante de petróleo, ningún equipo de
limpieza fue enviado en épocas de liquidación.
Tus encantos alternativos resultaron ser desencantos de alterne.
Nadie vendió así su alma antes. Digna es ahora la profesión de la prostituta.
Tus ojos me contaron la mentira desde el comienzo pero, atraído por sus
aleatorias reacciones, puse confianza en tu avance. Ya tarde lo comprendí, pues
me sentí sorprendido ante la naturalidad de un sim, y la imitación de la que
éste era víctima. Tus labios de papel le hicieron daño a las palabras, ¡a los
conceptos escritos sobre él! Tus actos generaron violencia. Tu corpulencia es
tu definición.
Tú y tu amigo sois un verdadero misterio. Él siempre fue por un
lado y tú por otro. No, no me refiero al intento de intronauta que, después de
todo, habría muerto tras tirar su jet pack con tocina violencia, reflejo del
suicidio de su mente. Para eso el otro, pues está desorbitado. Lo creíste
escondido, pero tu andar lo dejó al descubierto. Vaya que si estaba fuera de
órbita, ¡ni los ojos del corpulento! Aquello que guardabas entre costillas y
rodillas es el único elemento que encuentro algo explicativo. Ya me avisó la
corpulencia de tus desagradables y granulados desafíos.
Volviendo a aprender algo de física, comprendí la relación entre
la velocidad y el tocino, y encontré explicación a los agujeros negros. Allí
dónde el vacío hace eco es donde creció tu ego. Y vaya manifestación. He visto
esferas menos perfectas y albóndigas menos croquetas pero, ¿qué podías hacer
tú, si no había otra manera de alimentar el alma? Dichosa la alegría del sabor,
¡generosa la coliflor!, que nunca atravesó tu corazón. No encuentras excusa a
tu abandono, así que te sigues alimentando con la compañía del más extravagante
humano, y así producir más abono. Cual huelga japonesa, tu sistema reta al
ciclo de la naturaleza.
El amigo de la red que en una red se ve atrapado. ¡Agh! Gráfica
descripción. Parrilla de morcillas... sin desatar. Complejo de estudioso del
espacio. ¡Me lo dice su caminar, su mochilo, su desparpajo! Líder en
paradójicas responsabilidades, es el juez que halla la corrupción por donde
pase. Cree. Sus michelines se lo cuentan. Es un esperpento la idea de tu
cuento, peazo chuleta sin descuento. ¿Dónde está tu honor cuanto te los ganas
con dinero? ¿Dónde está tu ardor cuando comes como un puerco? Provocas hoy con
valor y te refugias en parrilladas de carne de cerdo. Tus vagos párpados están
cansados de tu vago cuerpo. Todo esto me lo dijeron, y yo es que aún no me lo
creo.
Hoy sé que no me engañasteis en todo. Vuestro exterior era
sincero.