Me hallo anclado a un constante juicio
cuya naturaleza no puedo controlar
¿qué dios me condenó al pensamiento
y al existir sin morir?
Pues no es para mi suficiente el reinicio
de ese coma sin filtrar
del que soy víctima cada día,
¡y estoy condenado a recordar!
Así, me he convertido en vacío
en cuanto al consejo que me solías dar.
Así, me he convertido en un monstruo.
Y aunque este sea mi deseo...
quizás no tenga derecho a descansar.
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