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lunes, 19 de noviembre de 2012

En mis entrañas hubiera podido espesarte

¡Ah! Te conocí una primavera marchita..
¡A punto estuve de enamorarme!
si yo fuera Tarzán y tú mona Chita.
No vayas a equivocarte

¡Sí! Te gustaba el error,
la malinterpretación, el mal olor.
Mas eso pareció no importarme
y yo te abrí mi corazón.

Allí habitaba un Cásper
que yo mismo desconocía.
Me llevó a un parque sin cortacésped,
donde los cantos eran supremacía.

Y colapsé. En engaño y mentira.
En una interpretación, ahora perpetua,
que me llevó y te llevó a la grima,
donde ahora no hay más que sepias.

¡Ay! Pero tu pelo sin dueño
¡y sin peluquero! de serpientes rebeldes
Tus formas... sinuosas, con liendres,
fueron motivo de mi ensueño.

¡No debería mentirme esta vez!
Pues de este infortunio nació
¡un producto inspirado en pura hez!

Un escritor a veces atormentado
por esta estética aterradora.
El ser que, durmiendo...
despertó a la horrible persona.

¡Ah! Te conocí una primavera equivocada...
¡a punto estuve de atropellarte!
Si yo fuera Tegan, y tú Sara...

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