Mis bolsas están en el suelo
debajo de un colchón
que ocupo por las noches
y así, sudando y limpiando el día
sin saber dónde llevar al niño
y pasarlo bien juntos,
así es,
no sé,
no sé yo de esas cosas
que todos entienden
y luego están los detalles
en las lenguas activas
que lanzan flechas envenenadas
y no saben lo del chiquillo,
lo que tengo encima
y encima exijo y exijo,
quizá porque no sé buscar,
y exijo caramelos
que otros odian, yo lo sé,
sé que otros piensan
que ese chaval es tonto
en tantos círculos
piensan que el chaval 'no aporta'
yo creo que no pasa nada
porque no necesiten saber
eso de lo que no se enteran
pero, incluso si dicen que es tonto,
¿me lo merezco yo si no sé
encandilar al niño?
estoy como una regadera, compañeros
porque esto empezaba con las bolsas,
que son el final de todo,
y he acabado hablando de lo que quiero
que brille, y de ganas
No hay comentarios:
Publicar un comentario