Viserys querido,
hermano,
¿quién te peta el orto
en tu infierno de nieve?
Ja!
Qué chistoso,
tú ya no sufres,
pues descansas en pazguato
Drogo,
mi sol y mis patatas,
aunque torpe
siempre me trataste
como a una reina.
Te acribillé
a base de magia
de bruja lesbiosa
y de falta de determinación.
Daario,
ya sabéis lo que pienso de él...
Miento.
Ya sabéis otra cosa.
Dulce y tierna,
una princesa de cuento,
en las manos de estos hombres
acaba encendida
de odio, pasión, rabia,
como un horno pirolítico.
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