Nunca sabré si la traición es zurda o diestra porque Dios es omnipotente.
De lo que hago decido no ser dueño, pero las consecuencias vienen con recibo de facturación.
Y de esta forma voy pagando los vicios de los que disfruté ayer, creyendo haber alcanzado la madurez que reza
"no te rayes, cariño".
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