de las ideas que vienen con impresionantes diseños de un artista impersonal.
y eso me lleva a traer uno de esos platos que haces siguiendo la receta y es aborto
absoluto.
No puedes inspirar un poema porque hay un extrano olor a deleite interno en el que te recuerda, y tú no inspiras cargas de droga como sí lo hace tu vecino, a quien no dejo de admirar. Qué puta mierda pendeja que tan pocos hayan visto en tu ejemplo la verdad. Podría equivocarme si esto fuera resultado del contraste contra el trauma que me atormenta, pero sé que no me equivoco porque veo Juego de Tronos. Está en la pantalla y está ahí fuera, con los mismos tintes de pretensión cutre y vergonzosa que cometen los guionistas. Como siempre, los decorados son las principales víctimas. En tu caso, como puedes pasearte sin involucrarte incluso de manera literaria, quizá libre de la sensibilidad que sólo sabe sobrevivir descagando, puedes también existir, y lo haces de la forma más firme y verdadera, curiosamente (por lo de firme, jeje... >.<)
Mi mente aduladora y fanática se empeña en buscar algo con lo que compararte y hacerte grande. Pero como he dicho antes, no llevas perfume. No voy a sucumbir ante mi intención de ornamentar por entusiasmo. Eso sí, en el directo, no puedo pensar en otra cosa, y me pierdo loca, me encandila tu performance. No te hago papá como puedo hacer al resto, ni puedo ofenderme cuando he visto que te pasas, pájaro! ¡Qué certero es tu disparo en la escena más escandalosa de la obra! Cuando pienso en los pocos que te acompañan en significado es más fácil porque puedo centrarme en sus aspectos.
Sé que esto es contradictorio desde el principio, pero estoy esforzándome mucho en ser fiel a la realidad en esta tarea tan vulgar y pretenciosa como es querer plasmar tu mierda en alguna parte. Siempre con formas y purpurina, siempre con reclamo inherente (mira... mira). Sé también que todo tiene un tono graciosete (y si no se entiende, estáis avisados) porque es así muy de Cartoon Network todo. Ojalá. Pero os digo una cosa muy dura: se me hace el espíritu un pirulo tropical con sabor a fracaso cuando pienso en lo lejos que estoy de ser como esa persona, mi favorita.
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