Mi segundo encuentro con Dios y otras fábulas
Os intentáis vestir con términos que no os quedan como a la sirenita y por eso luego no os queda otra cosa que colgarlos en la pared. Por lo visto eran tapices.
Habláis en términos que olisqueáis con vicio como sólo el pedo de uno mismo se busca en la oscuridad.
Os digo esto porque os quiero. Pero yo sé que no vais a oírme. Yo no tengo vecinos como los vuestros, que se asomen por la ventana para ofrecerme ver sus pósters a cambio de bailar en tanga, pero mis puertas siempre estarán abiertas.
Poo (erco)
Somos imposible
No tenemos remedio
Por eso no entiendo el cine
En las películas y en el arte
participan con solidez
unos genios locos
que nos muestran
nuestra facilidad para
ser imbéciles y no entender
cómo seguiremos dando
pasos sobre mierda
que salió de
nuestros culos
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