En este cuaderno apaisado de garabatos muertos,
sólo
quiero saber si soy el demonio
para que me dejen al margen del infierno.
El
enrejado de aquel misticismo rompió mi televisor,
donde ahora
sólo se proyectan cables sin pegamento
y un
estuche decepcionado que clama al cielo.
Por favor, ¡vuelve
a recorrer pistos sin vocación!
tal como corrientes de zapatos me ralentizan la perseverancia.
Y si vivo, duele;
si me
insonorizo, exploto.
Susúrrame
tus juanetes siderales
hasta un
mundo en el que pueda golpear a la bujía de mi bombilla.
Pues
yace apagada en mármol;
pues
yace sumida en corrosivos limones.
Incentivo
de amor postrado ante una estatua:
gárgolas
que me miran y se escupen entre ellas.
Copos
de cuchillas malévolas
arrojados
al mar de la gelatina más inocente.
Sangre,
delirio y muerte.
En el momento frío tus pies iban descalzos. ¿Recuerdas
ahora por qué nuestras semillas forzaron al mundo para educar y acercarse a la
olla hirviendo? Cambio que sólo es climático
¿No ves que usan una guillotina
para cortar tu pelo? Usa tú un paraguas para secar sus babas. Pues aún dotados
de herramientas sádicas de igualdad, todo se reduce a un tiempo de humedad seca.
El único honor del soldado se basa en seguir la promesa de la utopía, usan
rosarios como cadenas, jeringuillas como correctivo de su sobreactuación.
Ya no
hay banalidad en las palabras impresas, sólo hay un diezmo a su antojo; como una
espada que corta la memoria del sufrimiento y paraliza las manos del que quiere
trabajar.
Echa monedas al pozo de la amargura para que ahogue sus penurias y así
reciban las respuestas de preguntas que no están preparados para oir. Les harán
retorcerse en el puro reflejo de su abatimiento.
Ya no hay voluntad en la
disonancia pues el canto roto del cuco ha roto con el alba.
Ya no hay caminos
cortados para apatías. La rueda seguirá girando en el nombre de la cortina caída.
Si la trementina embalsamara estas telas, el color
del problema habría muerto.
Pensad que son aleatorias palabras que carecen de valor y que en todo lo que os cuento, me cargo siempre de razón. Vale, vale. Mas si no sois capaces de seguirme siguiendo vuestro corazón, quizá debería exterminaros a base de retortijones muy sentidos.
~
Pensad que son aleatorias palabras que carecen de valor y que en todo lo que os cuento, me cargo siempre de razón. Vale, vale. Mas si no sois capaces de seguirme siguiendo vuestro corazón, quizá debería exterminaros a base de retortijones muy sentidos.
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