Relación que sólo conoce una vía y,
por ello, me obliga a evadir
el camino de la expresión vulgar.
Me propone,
me reta a poemar.
Con tus palabras...
¡me he hecho la tripa un lío!
pero no sólo huelo
¡sino digiero!
la magia.
Es como admirar la natural,
entrañable naturaleza
de un cielo despejado
en una noche varoca.
En ella, y esta vez,
las estrellas bailan,
cachondas y con desparpajo,
destellando escupitajos.
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