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lunes, 15 de octubre de 2012

Quiero desiertos arenosos.

Esta noche llueve en mi alma. Gotas de algo que empapa la ya aguachada realidad de mi transformismo riguroso. Trasfondo que impide reflejar la transparencia de mi chubasquero, en el que hoy me ahogo. Caguetoso suplicio... hasta el capitán pescanova se ríe de mi escasa pesca. Lágrimas que, empero, ya no brotan. Son lágrimas secas, como tástanas de una sustancia viscosa llamada mierda. Indasec maldito, egoísta y desconsiderado... causas ausencia de paraguas de la marca bífidus. Destílame el tufo más verdadero, porque estoy a punto de agonizar en sollozos hambrientos de tu ímpetu recién formado. ¿O... sí? Osado despliegue de magnificencia que me abruma. Cuán escuálida anguila eléctrica. Trueños, rayos y centellas que me dejan atónito, in de midel of di óusean. ¡Hostia, mástica lo que te tragues, porque se me hace bolo! Descabellada intensidad que me reconcome la proximidad forastera de tus órbitas seculares en tono pastel. No, ya no lo aguanto. Nunca mais... Si me das diarreas, no me otorgues aspersor, pues podríamos salir heridos. Poderoso caballero, don Regadero.
Si no me vas a comprar ningun libro, no me hagas sacar la editorial entera.
Trifásica verdad derramo: La aparente, la evidente, y la que se escapa a tu mente. La cosa es... no me gusta la postura que has adoptado,, yo así no cago.
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