Me duele el desapego con el que parecen llegar imágenes a tu mente. Es tal como el desecho que cae de lleno en una taza con sed. Pienso así pues que, cuando la proyección de lo que fuiste engulle y supera con creces al presente, es tiempo de aplicar la guillotina. Y no es muerte por vejez; es muerte prematura, mas siempre predestinada.
Escisión que me cuenta que ahora no eres sino secreción que recarga cada vez más las glándulas y mucosas, creando tormentas a su paso. Imágenes borrosas parecen configurar un rompecabezas sin solución. De todas las sospechas sólo la mitad de ellas se cumplieron.. y de la otra mitad, bueno, mejor no hablo.
Cada vez es más difícil atar imágenes irreconciliables. Imágenes que aparentemente siempre fueron inconexas, aunque alguien se niegue a aceptarlo. De lo que algún día me enamoré poco queda que rascar. ¿Qué fue de la purpurina brillante con los rayos solares al alba? Resulta que las lentejuelas se engancharon y alguien se quedó sin lo especial de su estuche privado. Algo horrible había allí.. y esa fue la razón por la que la mataron.
No queda hueco para el rencor, mas cuando las palabras ya no configuran una realidad es mejor enmudecer. Es mejor mirar al pasado para volver a rememorar sensaciones perdidas en la eternidad e inmensidad de un fin. ¿Crees entonces que las tiranteces son mortales?
No queda hueco para el rencor, mas cuando las palabras ya no configuran una realidad es mejor enmudecer. Es mejor mirar al pasado para volver a rememorar sensaciones perdidas en la eternidad e inmensidad de un fin. ¿Crees entonces que las tiranteces son mortales?
No hay comentarios:
Publicar un comentario