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lunes, 18 de febrero de 2013

Pero el pero no madura.

¡Clama a la inspiración de la poesía
enraizada en lo demente!
Anhela la prosaica melodía
en ella siempre presente.

Se pierde en brújulas desimantadas
cuando busca tu ostentoso retrete.
Se queja de tus tripas estancadas
cuando apestas su debilucho corazoncete.

Y para él lo certero de estrofas de amor
se pierde en el hilo de otro escuálido tema;
Mas no siente simpatía hacia palabras de olor,
ni aspira a metapoesía que envenena.



Conceptos que arrancan de cuajo
¡sin paliativos ni paños de agua caliente!
jirones de una realidad aparente…
de entrañas reventadas en su vientre.

La violencia de “ánima descarnada”
ya no alcanza tal magnitud;
necesitará pues palabras nuevas,
de mayor brusquedad y ensañamiento,
de una mayor amplitud.

Hasta no hace mucho buscó canción que le librara de cegueras, pero desafortunadamente, ésto le costó tus días. Ya no es suficiente satisfacer la degradación que sufre y perturbación mental por la que se rige, pues es esclavo de plomizos principios. Me resulta complejo así analizar su estado vegetativo, aquel que organiza lo intelectual de su infundada existencia. Su lacónico y reservado pecho se asemeja en ocasiones a la taciturnidad y a lo tétrico del purgatorio, pues percibo lúgubre tormento que no consigue tirar abajo el techo de problemas que gobiernan su mierda de corazón.
Recordad: cada uno Da lo que recibe, luego recibe lo que Da.
~

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