Aturdidas,
tus lágrimas buscan sentido,
pues hace tiempo perdieron su río.
Y llueve sobre ellas destino
que nubla tu caminar.
Tan
sólo quisiste volar, volar
con
las alas que cierto día zajaron
sus
ángeles al pasar.
“Juegas
a un juego muy extraño”, me dijo.
"Puede" - contesté - Pero en él no hay trampas;
Desde luego que soy responsable,
culpable de la sombra de mi existencia.
"Puede" - contesté - Pero en él no hay trampas;
Desde luego que soy responsable,
culpable de la sombra de mi existencia.
¡Sólo
entonces comprendí a mi fantasma!
Juego
de mierda en el que siempre pierdo.
Mas si
de la retórica estipulo, y con ese
mismo momento en que revolviste el
cauce de mis entrañas, en un suspiro de aliento excreto. ¿Qué
decirte a eso si no quiero preguntar? Yo prometo que te aprecio, más no es tu
figura portadora de mi adoración, y no hay reglas en este juego tan raro, sólo hay, de ciego, palos.
~
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