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martes, 5 de febrero de 2013

Y a mí… ¿por qué me había de importar?

Aturdidas, tus lágrimas buscan sentido,
pues hace tiempo perdieron su río.
Y llueve sobre ellas destino
que nubla tu caminar.

Tan sólo quisiste volar, volar
con las alas que cierto día zajaron
sus ángeles al pasar.

“Juegas a un juego muy extraño”, me dijo.
"Puede" - contesté - Pero en él no hay trampas;
Desde luego que soy responsable,
culpable de la sombra de mi existencia.



¡Sólo entonces comprendí a mi fantasma!

Juego de mierda en el que siempre pierdo.



Mas si de la retórica estipulo, y con ese mismo momento en que revolviste el cauce de mis entrañas, en un suspiro de aliento excreto. ¿Qué decirte a eso si no quiero preguntar? Yo prometo que te aprecio, más no es tu figura portadora de mi adoración, y no hay reglas en este juego tan raro, sólo hay, de ciego, palos.
~

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