Soy el caracol que decidió renunciar a ser hermafrodita, pero no supo hacerlo bien.
Quiso ser social. Quiso poder sentir a otros de sus congéneres sin una razón reproductiva de por medio... pero no supo llevarlo a cabo.
Ese caracol fue inútil, pero supo que el resto de los caracoles merecían la pena. No cometió el error de tacharlos a todos de monstruos tan sólo por haberse cruzado con una babosa en su corta vida. Eso no.
Ese caracol quiso hacerlo a su manera, pero le faltaba práctica y madurez.
Ese caracol murió hace tiempo... su cascarita se rompió y le destrozó el alma.
Ese caracol volvería a nacer caracol, a sabiendas de que moriría de forma trágica debido única y exclusivamente a su cascarón, aquel que no le dejó cumplir su cometido tan preciado.
Ese caracol nunca elegiría ser babosa para imponerse al tiempo y al resto de caracoles con los que, cierto día, quiso integrarse.
Ese caracol no fue más que un caracol, lento, torpe, asqueroso e insustancial.
Su cáscara se me queda grande... ojala fuera ese caracol. Ese caracol habría sido un héroe; pero los héroes no existen.
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