Verás… sinceramente, las múltiples interpretaciones que me diste sobre tu obra me importan un pedo. Aún así, mira, te diré más: el título, ese título, es de lo más certero que escuché en mucho tiempo.
Si Dios es satánico y el demonio reza, ¿cuán bazofia eres? ¿Cómo de retorcida es tu alma?
El simbolismo que encierran tus palabras, ése tan abierto y que hace referencia a tan diversas y variadas historias, sí, ése mismo es como un cetáceo embaucado a piscina: inmóvil y moribundo, como tratando de dar salida a una aceptación de inhóspito hábitat de por vida.
¿Qué es el ser humano sin esa etapa? Nada. Ahora, tampoco es nada si no la supera, y ahí, ahí te quedaste tú. Bueno, a veces la frontera no es sino un resquicio hacia la decadencia, en ambos sentidos, ¿sabes? En cuanto al peso que se le otorga a la pureza del ‘yo’ descubierto, sin filtros que valgan, no sé, quizá no sea aplicable a gente como tú, avasallada por su propia y constante afirmación. Sólo pareces generar lo preestablecido. No te compro. ¿Eres de cajones, no? Posiblemente eso será lo único que acabes tocando.
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