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martes, 22 de octubre de 2013

the elevator doesn't always lift

Aquí iba algo que ya no recuerdo. Se perdió... lástima. Iba a hablar sobre el tipo al que contratan para que le dé a los botones del ascensor. El botones ese, sí, ese hombre; nunca mejor dicho, oye. Como el sacarino... Espera.. ¡¿qué?!, ¿no tuviste infancia?
Era una bonita metáfora acerca de otra cosa que ya ni recuerdo. Me dormí, qué le voy a hacer, señores. No me peguen.
El caso... en su lugar hablaré de otra cosa. Ahí va:

Eliminé tu imagen,
la tiré a la basura.
El cubo que no huele,
el mismo.

Tu cara estaba allí...
Ya no.

No queda nada
de lo que hubo
por tu propia voluntad.

Eso me dolió, me duele
y me seguirá doliendo una temporada.
Creo que ahora me caes muy mal,
no habría de mentirte, aún te quiero.

No obstante, eres mi muso.
¿Me perdonas?
Te la dedico,
pero en pasado:


Por un instante miré mi letra y no la reconocí como tal. ¿Qué me está pasando? No me lo perdono.
~

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