Era una bonita metáfora acerca de otra cosa que ya ni recuerdo. Me dormí, qué le voy a hacer, señores. No me peguen.
El caso... en su lugar hablaré de otra cosa. Ahí va:
Eliminé tu imagen,
la tiré a la basura.
El cubo que no huele,
el mismo.
Tu cara estaba allí...
Ya no.
No queda nada
de lo que hubo
por tu propia voluntad.
Eso me dolió, me duele
y me seguirá doliendo una temporada.
Creo que ahora me caes muy mal,
no habría de mentirte, aún te quiero.
No obstante, eres mi muso.
¿Me perdonas?
Te la dedico,
pero en pasado:
Por un instante miré mi letra y no la reconocí como tal. ¿Qué me está pasando? No me lo perdono.
~
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