Supone para mí una ingrata sorpresa
concebir este cambio tan de repente…
¡es el hecho de encajar el infortunio latente
del que algún día seré presa!
De concatenación
de abnegados sinsentidos
se constituye el
estar vivo y demente;
De respaldar perjuicio
y placer carente
nacen los niños
muertos, perdidos.
Suplantación del que brama,
la ignición de la truculenta llama;
Cierra los ojos y escucha el eco del ser,
pues llegó la hora de creer.
Mas si de palabras
errantes se constituye el ánima en pena
Y de la vacilante
desdicha se forman débiles pensamientos,
aceptaré la
desmerecida e impuesta condena.
Y no me podría
permitir que ese dichoso tormento
afecte a otros, cual
impropio clamor en forma de dogma.
Ese y no otro será
mi humilde agradecimiento,
si surgen
lánguidos tiempos de pesar que desborda.
Supone para mí una ingrata sorpresa
concebir este cambio tan de repente…
¡es el hecho de encajar el infortunio latente
del que algún día seré presa!
~
~