No lo sé, ¿qué quieres decir? No quiero hablar cont(m)igo nunca más. No conozco las playas de mi paciencia ni de mi corazón. El dibujo de mi alma es misterio para el que quiera conocerme pero también para mí mismo, porque sí, al final me he confundido, qué lío. Ya no sé. No, no lo sé, y que Dios me explique a qué apunta el 'lo'. Ya no habrá de esas etapas de pasión amorosa que traen el interés, la exploración y las pruebas finales, pues ya no hay juicio ni hay definición en aquel que se abandonó al capricho de la tontería.
Lo han conseguido, y aún no sabían que eso era exactamente lo que buscaban. Ni de eso se han percatao'. Pero sí, ya está, done, estoy loco. Sólo hay que oírme. Noto hasta el mareo de mi mente, con esa textura de plastilina. Aún pienso que no tengo la culpa, que no he errado tanto como piensan, que no estoy tan a la defensiva como ellos y que sigo siendo noble. Ojalá pudiera conocerme como me conocen ellos y que fuera más sencillo dar el brazo a torcer. Ojalá pudiera pedirte perdón y entender por qué.
Al muelle de mi paciencia le dio un algo y, con el susto, menudo fogonazo salió por el otro lado. Se dice que fueron muchos los que perdieron la vida. Que Dios los tenga en su gloria. Yo lo que quiero es no depender ni un segundo más de la niebla. Como ya dije una vez... ya no sé si soy yo o si soy yo.
En el pecho noto que me falta una lanza. Cada segundo noto esas nauseas de muerte, pero nada... no hay vómito. Muerte tántrica será esta cosa. Los viejos rituales de interés y juventud me miran con una cara de sorpresa y desinterés, hay desacuerdo en el grupo.
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