Me dejaste entrar a tu vida,
me moldeaste a tu antojo,
me impregné de tu saliva.
Captaste toda mi energía para después dejarme ir.
Simple y ¿llanamente? olvidaste así todo lo que te aporté en su día
y me expulsaste con todas tus fuerzas de tu luz.
Marché,
y sepas,
nunca más regresaré.
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