Entre envoltorio y envoltorio,
¡sorpresa!
Se coló un supositorio;
Entre partitura y partitura,
de una ñorda encontré la dulzura.
Entre cachete y cachete,
tu orificio resopló un pedete.
Mas cuando pienso en tus axilas,
cierto tufillo noto se arrima...
algo pituitoso y avivado
y en mi mente analizado.
A continuación seréis testigos de cómo el ingenuo Hans mostró su incredulidad, refutando así que yo pudiera de esa manera, no ya poemar, sino en mi vida normal hablar:
Estilo tosco el de Statt,
que me recuerda al ogro apestar;
como un pegote del cual
nadie se quiere acordar.
Apartado y retrasado el queso de Appenzell es;
deja de azotar a bichos...
¡de alterar mis ganas de defecar!;
Con mensajes subliminales, reflejas tú la grandeza de poemar
en el ancestral y hermoso arte de cagar.
¡Y Hans no se creerá
que con el orden juegue yo al hablar!
Mas le voy a demostrar,
en esta misma oración,
que puedo siempre al final
todos los verbos colocar.
Mayor si cabe fue mi sorpresa cuando me encontré lo siguiente al buscar, de nuestro mentor, ciudad: "La ciudad de Bremen, en el noroeste de Alemania, forma junto con el puerto de Bremerhaven la llamada 'Ciudad Libre Hanseática de Bremen'"... libre y hanseático... así me siento al volar.
Poo.
~
Poo.
~
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