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martes, 22 de mayo de 2012

Lucha (III)


Cruzaste el charco, ¡piensas pues que te he olvidado!
Maldita corriente, ¡malévola marea!
Por borrar así del mapa, mi más preciada diarrea... =(

Aun así te diré algo: no hay charco que barco hunda,
¡no hay encargo que el mar no surca!
Ojalá tú lo supieras,
ojalá mi caca olieras.

Mas tu napia está deteriorada.
¡Ay! chubasquero de tu mente.
Alguien te besó la frente,
alguien te cauterizó la peste.

Mas nunca te lo diré,
¡mi alma te ocultaré!
Así nunca te atufaré.

Si hueles me corazón,
¡si rastreas tú mi amor!
... no apestes más mi razón.
Te lo pido por favor.

Aunque mejor que nadie soy consciente... y eso, la verdad, divierte.

¡Oh! desgraciada existencia,
dame pecas en la nalga del centro
y una afrutada vivencia de tormento.

Jodido desconcierto en mis intestinos.
Caos de las fiestas patronales
y tomatina descontrolada
que gobierna mi vida.

El grueso siempre da guerra (será por su relieve y lorzas);
y el delgado me está sorbiendo la esencia más pura...
absorbente llanura cónica.


Mi poociencia también tiene un límite. Winnie lo sabe bien. Pagaréis justos por Pocahontas y esa será la única forma de haceros aprender.

Y soñaré con ser el reflejo... proyección de lo que otros tienen en su anal entrecejo.
No seas como el puerco del mortelano, que ni caga, ni deja cagar.
Porque si mojona no va a la ñorda, la ñorda va a la mojona.
Mis sutilezas se escapan a tus bajezas...
~

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