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lunes, 25 de junio de 2012

De retretes que fundan queja: “Eres despiadado y risueño ano abierto."


Tu discurso es siempre entrecortado:
palabras que sin rechistar trago.
De digestiones que atrancan, decisiones yo tomé,
como cerrar mi garganta la próxima vez.

Jodido bandolero…
¡me niego a seguirte yo el juego!
Pues son punzantes los dardos
que tan a la ligera sobre mí son clavados.

Munición ligera que aún ansío,
mas sólo acaricias mi piel con buñuelos:
torpedos que en el fondo resbalan.
Artillería pesada que todavía hastío.
Tarea complicada... el calibrar tus balas.

Me ahogas en pesadas fragancias,
haciendo cansina mi estancia.
¡Quien tuviera cloroformo pa’ ocultar,
quien tuviera ardientes brasas pa’ hornear!
¡Pirólisis de mi vida!

¡Y no pido bizcochitos bailongos!
Tan sólo reclamo, para mi higiene, escobilla.
Mas sólo ofreces didgeridoo austral_y_ano y dos bongos…
mondongos que por tanto percutir, ya ni brillan.

Vástago que asoma el morro… cohete que despega para perderse en la mar. Trayecto escabroso con turbulencias pero sin incidencias, salvo para mí. =( Troncos que caen seguidos de celulosa y papel. Y… nos complementamos genial cromáticamente hablando, aunque no me agrada nada la estación donde lo recojo… túnel ennegrecido por el carbón de trenes mercantiles.
~

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