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sábado, 16 de junio de 2012

Misma mierda azotada, pero propulsada por diferentes raquetas.

Intrépido pedo que escapa a la presión de su mundo. Pionero en su especie: fibra óptica through the trasero. Me duele, ¡escuece! este alrededor marchito, que huele peor que mis intestinales refritos. Podríamos ser satisfacción, alegría, buenos momentos, ¡amor!; y sin embargo no somos más que putrefacción, rencor, ardor, desazón, decepción. Just be civic!


Con la misma ilusión que se desgarra un envoltorio, yo cago hoy mis abalorios. Destreza que se forja entre pieza y pieza. Pieza que a muchos, a simple vista, les puede parecer o resultar oscura, negra, tenebrosa… ¡maldita y mundana ignorancia apestosa!; mas si se pararan a besar, ¡incluso a olfatear! captarían su impoluta dignidad y benevolencia. Pero el frenético ritmo de la vida no nos hace recapacitar. Seguimos estrictos horarios, hasta para lo más primario como el cagar. ¿Y si yo quiero trasnochar para mi truño expulsar? Rígidas normas y estúpidas convenciones sociales mal adoptadas, mal digeridas, mal interpretadas, mal dispensadas... desparramadas.

Con la misma rapidez de un apretón, hoy yo me rasco un cojón: el derecho. Velocidad impetuosa que no nos hace ver sino el techo. ¡Párate, sésamo de mi ano! Para y contempla de tu cielo el encanto. Tu verano recubierto por estrellas lúcidas cual gotelé recién salido de mi pequeño orificio. Sensaciones cósmicas, siderales. Aplicación de grumos en pared por el compresor de una boquilla medio cerrada… o medio abierta, pesimistas de mierda. Boquilla que algunos consideran Dios, y otros sólo el más puro ser demoníaco que despierta en nosotros locura y diarreas con espesante. Veneno depositado en efímeras vigas de hormigón.

Amigos, congéneres, vivid con un objetivo. No mancilléis los retretes que mancháis con violencia, pues no son de nadie más, sino vuestros. Por objetivo no entiendo avaricia, ni un único membrete, por objetivo entiendo un ojete lleno de posibilidades… algo así como una freidera, un colador, qué sé yo. Mil puertas abiertas tras una boca entornada, que sepa tragar lo justo y necesario para no empalagar ni intoxicar al cuerpo que alimentará. Open-minded-anuses.

Todo truño tiene cabecillas, masas que se dejan llevar por líderes, líderes mal escogidos, a través de métodos poco cocidos y un tanto rebuscados en los recodos de tu interior. Yo contra el muro impacto ya que ni siquiera sé cuál es la gracia y fundamento de vuestros pactos. Pactos ajenos al resto de vuestras mierdas. Pero al final, ocurre lo que queréis… todas ellas acaban pasando por el aro. Un destino anticipado a vuestras ganas de manipular, de trasformar lo blando en duro, lo decente en imperfecto, maloliente. Sólo os diré una cosa, con esos ladrillos de arcilla, vuestra consistencia será similar a la del museo de cera. El calor de la vida os irritará y arderéis en el infierno, a sabiendas de que podíais haber tenido una cabaña con tronquetes de madera en los más preciosos parajes nórdicos. Y aún así creo que hay algo que no sabéis… Sí, las revoluciones caen como las mierdas, por su propio peso, gracias al incentivo de vuestra adulteración y mala composición. Definirán vuestra pronta desintegración, y pasaréis al olvido de una cañería. ¿Crisis? Sí, fecal, de la que huele mal.

¿Desde cuándo todos somos iguales? Hay ñordas que acaban secándose en el pavimento más ardiente, otras caninas que son recogidas por amos responsables, otras felinas que acaban cubiertas por arenilla, y otras que acabarán haciéndose pasar por Nocilla, and who cares after all? Pero algo os digo, nunca serán Nutella, pues la avellana pertenece a otras doncellas. Y… ¿por qué no?, os confesaré algo, si yo fuera una acabaría dando vueltas en una noria. Noria que me rociara con agradables aromas de suavizante Vernel... lavadora de mi antojo, su futuro enojo.
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