Envuelta en la lucha
constante por salir de la esfera que la crió, y más duro impacto contra la
realidad de colores puros. No obstante, la misma fuerza que podría llegar a
destruir su cuerpo, hará que alguien ahí arriba se sienta orgulloso de ella.
¿Siguen juntos? No, no.
Se separaron hará algún tiempo atrás. Cuando las cosas se hacen rápido, más te
vale estar en alto; cuando éstas se ven de lejos, más certero es el reflejo;
mas cuando hay caldo en tu ojo pardo guiñado, ¡miedo! pues es un pedo
traicionero.
Inconsideradamente reguleras
lágrimas brotan desde lo profundo de su ser, intentando salpicar por todos los
medios y a trochemoche, sin siquiera pararse a discernir quién las va a secar
de su sucia, escondida y peluda piel. Escozor animal y sangrante.
Gracias, aun así, a su joven
y salvaje plasticidad conseguirá dejar huella, batallando con el baño de
tsunamis más cristalinos que el producto del mismísimo Heisenberg. Trapicheo malévolo con
el exterior, en el que acabará imponiéndose.
Simpáticos y pulcros gatos
que no conseguirán taparlo ni con la más gravillosa de sus arenas, arenas en las que tú mismo has puesto tu grano. Y hoy mi alma llora. Llora a
través de un foco binario en el que sólo hay un cero, pero que, sin embargo, abunda en unos que
él mismo creó y que, cual semejante condena a la que está expuesto, se ve y verá obligado a acariciar por toda la eternidad. Salir saldrá, pero nunca nadie le preguntará si es eso lo que realmente quiere. ¿Somos pues libres de verdad? Aquí la pregunta quedará, y donde quiera que estés, la duda te asaltará.
~
~
No hay comentarios:
Publicar un comentario